Hoy, los que entrevistan son los chicos de la Escuela de Comercio: «Gálvez, desde la voz de Noemí Rodríguez»

Hoy, los que entrevistan son los chicos de la Escuela de Comercio: «Gálvez, desde la voz de Noemí Rodríguez»
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PRIMERA ENTREGA

 

 

Desde la Escuela Superior de Comercio N° 44 estuvieron trabajando este año de manera interdisciplinaria con el eje temático LA COMUNIDAD. Se proyectó un ciclo de entrevistas con referentes culturales de nuestra ciudad, y hoy compartimos la primera, que realizaron los alumnos de Tercero Naturales t.m. junto a la docente Andrea Giaccossa, a la escritora Noemí Rodríguez.

 

«A través de un ciclo de entrevistas que busca capturar la esencia de un Gálvez poco conocido para los más jóvenes, los alumnos de 3° año, Orientación Ciencias Naturales del Turno Mañana, de la Escuela Superior de Comercio 44, nos acercamos a referentes culturales, para indagar cómo lo cultural se manifiesta en nuestra vida cotidiana, en las calles y en las historias.

Trabajamos con los cuentos de la escritora galvense Noemí Rodríguez y a partir de esas lecturas, surgieron interrogantes sobre el contexto de producción y una entrevista nos pareció adecuada para acercarnos y desenredar el ovillo de la literatura que nos
ofrece la cultura de nuestra ciudad.

El objetivo fue indagar sobre su trabajo en el campo literario, sobre el oficio como narradora galvense y su vocación por escribir para adolescentes.

 

Gálvez, desde la voz de NOEMI RODRIGUEZ

  • Nos gustaría que se presente contándonos su trayectoria.
  • Soy Mimi, aunque mi acta de nacimiento diga Noemí Rodríguez. Nací en Gálvez hace 79 años y siempre me quedé enamorada de mi pueblo porque ahí tuve una hermosa niñez, una hermosa adolescencia y me dediqué a mi profesión que es la docencia. Gracias a Dios conservo hasta ahora, una parte de mis amigas del alma, somos amigas de cuando teníamos cuatro y cinco años, nosotras formamos un grupo que nos auto denominamos «Las históricas», dos ya partieron pero con las otras nos seguimos encontrando cada vez que voy a Gálvez todos los meses, lástima que ahora la pandemia interrumpió este itinerario. Me encanta la idea de encontrarme con ustedes y ojalá hubiese podido ser presencial pero no pierdo laesperanza que en algún momento va a ser.
  • – ¿Por qué decidió dedicarse a escribir para lectores adolescentes?
  • Dedicarme a la docencia secundaria me dio la oportunidad de relacionarme con adolescentes, con toda su carga emotiva, sus conflictos, sus desafíos y sus contradicciones. Ellos son los personajes de la mayoría de mis cuentos, porque con cada grupo compartí cinco años: en 1º, 2º y 3º dictaba Lengua e Historia, en 4º Literatura y en 5º Geografía Humana y Económica. Pensé que necesitábamos esos relatos que nacían de ellos mismos y, a través de los cuentos, entrábamos en un conocimiento mutuo que, de alguna manera, era parte de su preparación para la vida.
  • – ¿Los universos literarios, son un reflejo del mapa que habitan los autores?
  • En mi caso particular, varios cuentos tienen su origen en episodios de mi mundo real. Por ejemplo “¡Quién, a su edad, no quiere una moto!” está inspirado en mi hijo Eduardo, más conocido como ‘Lolo’, que me volvía loca para que le
    compráramos una moto. No lo hicimos y, hace dos o tres años, él la compró. El cuento “Un anillo, una historia” surge de una vivencia en mi familia. Cuando mi abuela materna falleció, mi mamá le sacó el anillo y se lo puso ella, al morir mi
    mamá yo hice lo mismo. Tácitamente está acordado que, cuando yo parta ese anillo será para mi hija Sabrina y de ella, pasará a su hija Julieta.
  • Al leer sus cuentos observamos que se filtra en el lenguaje literario el espacio social de nuestra ciudad. ¿Estos relatos, con sus personajes tienen relación con la realidad o sólo ha utilizado el contexto galvense para situar su
    historia?
  • Utilicé el contexto galvense para situar mis historias porque me era el marco propicio para ellas y me permitía contarlas en forma natural, sin artificios.
  • – ¿Tiene algún lugar preferido a la hora de sentarse a escribir?
  • SÍ, el comedor diario de mi casa en Gálvez y luego, en Rosario, la sala de mi departamento que mira hacia la calle. Siempre escribo a la mañana temprano , soy más diurna que nocturna, me levanté siempre y lo sigo haciendo ahora, a las
    5 y 30, desayuno, una hora de gimnasia y a veces escribo, hago las tareas de la casa , porque con la pandemia no puede nadie ayudarme .
  • – ¿Qué escritor, libro, persona o circunstancia ha influido en su trabajo como narradora?
  • La persona que influyó y despertó en mí la vocación de narradora fue mi abuela materna. Nosotros somos tres hermanos, Zazá es la más chica, Eduardo es el del medio, lamentablemente fallecido y yo la mayor. Recuerdo que cuando yo tenía 9
    ó 10 años, mi hermano 7 y mi hermana 5, los fines de semana soleados de invierno, para que mi mamá pudiese descansar, mi abuela nos llevaba a caminar por Gálvez. Ella llevaba una bolsita con galletitas que comíamos durante el recorrido, mientras nos iba contando historias de Gálvez. Precisamente, sabía que con la caminata y las galletitas íbamos a tener sed; en otra bolsita traía mandarinas para solucionar ese tema. Eso sí, las cáscaras se guardaban en la bolsita, no era correcto tirar basura en la vereda. Cuando tuve hijos, seguí inventando historias. Les conté los cuentos clásicos, sin
    embargo, ellos preferían, antes de dormir, elegir cada uno un personaje y yo armaba una historia. Eso mismo hice con mis ocho nietos y ahora me preparo para mi bisnieta Sofía, que cumple su primer añito. Creo en la magia de las palabras. Cuando cada uno de mis nietos nació, a la semana de llegar a este mundo, les envié una carta por correo, diciéndoles lo que ese acontecimiento significaba para mí. Cartas que se atesoran en el álbum de su nacimiento. Cuando cada uno cumplió 7 u 8 años, a solas, conmigo, escribió en un papelito qué quería ser cuando fuese grande. Yo colocaba ese papelito en una botellita de vidrio que enterrábamos en el patio o en una maceta si no había patio de tierra. Ahora, que ya son todos grandes, en una reunión en mi departamento, los cinco nietos contaron que ellos querían ser veterinarios, y los tres otros bomberos. No fue así.
  • – ¿Cómo se siente al terminar un libro y qué le genera?
  • Cuando termino el libro, estoy sola en ese momento, me invade una sensación de plenitud, de sentir y saber que pude hacerlo. Sensación que no logro describir con las palabras exactas, solo sé que es un instante mágico, lo único irrepetible
    cuando llego al final. Al concluir el primer libro y en relación con lo que dije antes con respecto a mi abuela, lo último que hice para terminarlo fue la dedicatoria: «que a mi abuela, le hubiese gustado recorrer estas páginas» y, en ese instante percibí que ella estaba allí conmigo.
  • – ¿Cuáles son sus géneros favoritos?
  • Mis géneros favoritos son las novelas y los cuentos cortos. Cuando era más joven me gustaban más las novelas románticas y las películas. Ahora me encantan los libros que narran historias de personajes reales.
  • -¿Actualmente, continúa escribiendo?
  • Escribo de tanto en tanto, alguna reflexión, una historia breve, o hilvano distintos pensamientos. Hace unos años, mi nieta Julieta, me sugirió que escribiera la historia de nuestra familia. En verdad, es un relato interesante porque mi
    tatarabuela y mis abuelos vinieron de Italia y España. Julieta, muy sutilmente, me dijo: «Mimi, ¿por qué no escribís la historia de la familia?» Y agregó: «Sos la única que la sabés contar». Esta idea tomó cuerpo en mí y narré la historia de la familia. Ella la pasó en la computadora, hice cinco ejemplares, para mis hijos y mi hermana; y dejé al final de cada libro hojas en blanco para que cada familia fuese completando su historia en el devenir de los acontecimientos.

Y para cerrar este encuentro, Mimi nos regaló dos cuentos escritos este año. Gracias porque la distancia no fue un obstáculo… las palabras fueron nuestro puente».

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