«LA VIOLENCIA NO JUEGA»: Provincia brindó taller apostando al deporte sano a través de la gestión de las emociones
En la tarde de este lunes, en el Club Deportivo Jorge Newbery se llevó adelante el taller «LA VIOLENCIA NO JUEGA». «Hoy recibimos a funcionarios y personal capacitado que no viene a dar una charla donde la idea es tratar de promover un deporte limpio, un deporte sano, un deporte íntegro y sobre todas las cosas, apostando a determinados valores que no nos lleven a la violencia en el deporte. Agradecemos a la gente de nuestra Provincia de Santa Fe, a nuestra vicegobernadora Gisela Scaglia y al gobernador Maxi Pullaro, que nos acompañan permanentemente en estos procesos de capacitación tan importantes», presentó Betiana Balbo, concejal electa e integrante de la subcomisión de Fútbol del club: «En este caso especial está abocado más al fútbol por reiterados sucesos de violencia que vinieron ocurriendo y qué mejor que abordarlo desde el lugar de la capacitación, de las actualizaciones y de generar un espacio también para el debate para este tipo de temas… Tenemos que entender que tenemos que generar lazos y trabajar en red, de manera mancomunada todas las instituciones en pos de mejorar las buenas relaciones en el deporte para generar un buen clima y para el disfrute».
«LA VIOLENCIA NO JUEGA», explicó Adrián «Vasco» Alurralde, director provincial de Educación Física, «es un programa que pertenece al gobierno de la provincia y donde trabajan de forma integrada tres ministerios: el Ministerio de Educación a través de la Dirección Provincial de Educación Física, el Ministerio de Igualdad y Desarrollo Humano a través de la Secretaría de Deporte de la provincia y el Ministerio de Seguridad. Son los tres ministerios que estamos trabajando con esta temática en todas las instituciones, en los clubes, centralmente en los de fútbol, porque es una problemática que por ahí se visibiliza mucho… Esto es un taller que hacemos invitando a deportistas, a padres, a entrenadores y llegando a ellos con un mensaje claro de la no violencia, pero por otro lado también con lo restaurativo, que tiene que ver con un compromiso de la institución de tomar algunas medidas y de sumarse con algunos criterios de que eso no suceda o que no vuelva a suceder, incluso con medidas propias que puedan generar. Y obviamente que después de esta primera intervención hay una segunda intervención donde vemos los avances que surgen de este taller». «Nosotros entendemos que ante un hecho hay sanciones económicas o hay sanciones punitivas o de tipo de suspensiones, pero sabemos que eso no alcanza, y nosotros desde la educación sabemos que tenemos que estar fuertemente presentes para trabajar sobre todo de los jóvenes, en un contexto difícil en el que estamos atravesando» .
Trabajar las emociones
El profesor de Educación Física Mariano González, también árbitro de fútbol, remarcó que en esta iniciativa «buscamos que sea reflexiva, y que no sólo sea la suspensión el único instrumento ante cualquier hecho de violencia que pueda suceder en las canchas, en los campos, en nuestros clubes, y en la vida cotidiana también. Lo que queremos es brindar las herramientas desde otra perspectiva, más humana, más emocional para los padres, para los docentes, para los chicos y para los profes que trabajan con ellos chicos».
«A veces la violencia o los hechos de agresión de diferentes maneras surgen desde dentro del juego mismo pero muchas veces desde el exterior, entonces la idea es que podamos ser conscientes y trabajar no sólo para los protagonistas que están dentro del campo sino también para los que están en el exterior del mismo», planteó, remarcando que estas herramientas «las podemos gestionar nosotros mismos y hablamos de las emociones, las emociones que nos atraviesan tanto a los chicos como a los adultos y la propuesta es que se pueda reflexionar sobre el trabajo de cada uno y lo que siente cada uno».
«Una herramienta fundamental -añadió Alurralde- también es parar la pelota, poder reflexionar y tomar fuerza entre todo el grupo de cada institución para tener actividades proactivas de mejora y por sobre todas las cosas, que sirvan desde cada club para poder modificar ese tipo de acciones que tienen que ver con gestionar justamente las emociones. Entonces en la medida que logremos eso, y que reflexionemos entre todos, realmente vamos a poder tener una institución más sana y con los mejores valores».














