Por qué impulsar la educación en el ámbito gremial: escribe Sergio Aladio

Por qué impulsar la educación en el ámbito gremial: escribe Sergio Aladio
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  • Sergio Aladio es el Secretario General del Sindicato de Camioneros de la Provincia de Santa Fe.

 

Pocos días atrás, desde nuestra institución y en conjunto con ONGs y universidades de Argentina y EE.UU., realizamos un evento de educación sindical. El muy interesante intercambio de visiones y experiencias que tuvimos con los dirigentes camioneros de la Fraternidad de los “Teamsters” -el sindicato más grande del mundo- se enriqueció con la presentación del reconocido catedrático Dr. Robert Bruno, director de la Escuela de Relaciones Laborales y de Empleo de la Universidad de Illinois. La misma fue seguida por un público de alrededor de 300 personas, durante más de dos horas en una plataforma virtual. Siendo poco frecuente la realización de este tipo de eventos internacionales en nuestro ámbito y sobre este tema, para muchos de nosotros fue toda una novedad.

Al momento de las preguntas, sorprendieron éstas no solo por la cantidad sino también por la calidad, y porque muchos de los participantes -en su mayoría argentinos- expresaron una fuerte incertidumbre acerca de su rol en el futuro frente a los avances tecnológicos, principalmente los vehículos auto-conducidos. Dicho sea de paso, está claro que los países que invierten en la educación de su fuerza laboral están mejor preparados para adaptarse a los cambios tecnológicos y aprovechar las oportunidades emergentes.

La pregunta que tal vez más me llamó la atención se centró en “por qué promover la educación, cuando es más simple dominar a la gente sin instrucción”. Además de enfatizar que el verdadero liderazgo social es para servir a la comunidad, no para dominarla, en estas líneas deseo completar mi visión acerca de, justamente, “por qué impulsar la educación en el ámbito gremial”.

En términos generales, existe una relación directa entre los niveles de educación de una sociedad y el desarrollo económico de la misma. Todas las fuentes estadísticas confiables del mundo coinciden en esto, ya sea de la ONU, el Banco Mundial, la OCDE, la OMS y otras instituciones. Las cifras demuestran, por ejemplo, una franca correlación entre desarrollo educativo, PBI, infraestructura del transporte y comercio, y competitividad y calidad de los servicios logísticos. De este modo, en el espacio que nos compete, los países con mejor “desarrollo educativo” presentan mejores índices de “desempeño logístico”.

Sin dudas, la educación juega un papel fundamental en el desarrollo y la prosperidad de un país. Una sociedad capacitada promueve una ciudadanía activa, con participación en la vida cívica de la nación y aporta herramientas para elaborar un pensamiento crítico individual. La educación es un factor determinante para el crecimiento económico, a través del incremento del capital humano, la innovación y la competitividad; al mismo tiempo, ayuda a disminuir la pobreza y la desigualdad, al proporcionar a las personas las habilidades necesarias  para acceder a empleos dignos y mejor remunerados. Todo ello impulsa una mayor equidad social.

En este contexto, específicamente la educación sindical es una herramienta fundamental para fortalecer los derechos y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.

En primer lugar, les permite comprender sus derechos y responsabilidades dentro del ámbito laboral, como así también aprender sobre las leyes laborales, los convenios colectivos y los reglamentos que protegen sus intereses. Lo que les permite tomar decisiones informadas y defender sus derechos de manera más efectiva. Al conocer sus derechos, los trabajadores pueden evitar abusos, discriminación o, lisa y llanamente, la explotación laboral.

Por otro lado, fomenta la solidaridad y el trabajo en equipo entre los trabajadores. A través de la formación sindical, se promueve la unidad y la colaboración entre los miembros del gremio, lo que fortalece su capacidad para negociar colectivamente y buscar mejores condiciones laborales. La educación sindical también fomenta la creación de redes de apoyo y el intercambio de experiencias entre trabajadores de diferentes sectores: esto contribuye a la construcción de sindicatos más eficientes, mejor administrados e integrados coherentemente con los aspectos estratégicos de la sociedad entera; capacitados para desempeñar un papel crucial en la defensa de políticas públicas razonables que mejoren las condiciones de trabajo y promuevan la justicia social.

Otro beneficio importante de la educación sindical es el desarrollo de determinadas habilidades y capacidades, desde la negociación colectiva y la resolución de conflictos hasta la gestión de recursos, la comunicación efectiva y el liderazgo. Estas habilidades son valiosas tanto dentro como fuera del ámbito laboral, ya que los trabajadores pueden aplicarlas en sus vidas personales y en otras áreas de participación ciudadana.

Como camionero, quiero destacar que la educación nos permite conocer y comprender las regulaciones y leyes laborales específicas que rigen de manera directa nuestra profesión. Esto nos ayuda a garantizar que nuestros derechos sean respetados.

Además, la educación para los camioneros promueve la seguridad en las rutas. A través de la formación en seguridad vial y técnicas de conducción defensiva, pueden reducir los accidentes y proteger tanto sus vidas como las de otros usuarios de los caminos. Esto no sólo tiene un impacto positivo en la seguridad vial, sino que también beneficia a la economía al reducir los costos asociados con accidentes de tránsito.

Asimismo, la capacitación en técnicas de conducción eficiente -promoviendo el uso de buenas prácticas de mantenimiento de vehículos y generando conciencia sobre los efectos ambientales del transporte de carga- contribuye de manera concreta a la disminución del impacto  sobre el medio ambiente y hace un aporte responsable al desarrollo sustentable del país.

La educación para los camioneros también impulsa nuestro desarrollo profesional y personal. Nos brinda la oportunidad de adquirir habilidades adicionales, como el dominio de nuevas tecnologías y la mejora de la comunicación y la gestión del tiempo. De este modo, al potenciar nuestras capacidades, pueden abrirse puertas a mejores oportunidades laborales.

En resumen, en nuestro sindicato apostamos a la educación porque es esencial para el crecimiento y desarrollo del país. La educación sindical, en particular, desempeña un papel crucial al empoderar a los trabajadores y garantizar que sus derechos sean respetados. La educación para los camioneros no sólo beneficia a los propios conductores, sino que también tiene un impacto positivo en la seguridad vial, la economía, el medio ambiente, y el desarrollo personal y profesional de los choferes.

No tengo dudas de que la falta de conocimiento es un ingrediente de la esclavitud en sus más variadas formas y grados. La inversión en una enseñanza de avanzada y de excelencia, verdaderamente accesible para toda la sociedad, es mucho más barata que el pesado costo de la incompetencia. La educación es el camino incuestionable para que Argentina se ponga de pie, esa es la verdadera respuesta. Es un pilar que está haciendo falta con urgencia, no sólo para el sindicalismo; también para los empresarios, para los políticos y para toda nuestra gente.

Son varios los que hablan mucho, pero hay que ver si lo que saben es bueno. Resuenan ahí las palabras del Martín Fierro, calificado por diversos escritores y poetas argentinos como nuestro libro nacional: “Hay hombres que de su ciencia tienen la cabeza llena; hay sabios de todas menas, mas digo sin ser muy ducho, es mejor que aprender mucho el aprender cosas buenas”.

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