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En el Día Mundial sin Tabaco, elegí no fumar: el mensaje del DTC Gálvez

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InfoSalud Integral es un espacio creado con el objetivo de informar acerca de temáticas complejas y transversales que están a la orden del día, y es llevado adelante por el equipo interdisciplinario del DTC (ex DIAT) SEDRONAR, abordando así la salud con una perspectiva integral.

No estás sola. No estás solo. Estamos. #Sedronar

 

Y desde InfoSalud Integral, en el DÍA MUNDIAL SIN TABACO, compartimos el siguiente texto, a través de la dra. Vanesa Biglia, MP 7262, Equipo DTC Gálvez:

 

 

Vos, fumá”. Una de las frases más recordadas entre los argentinos, popularizada por un conocido actor, se convirtió en la expresión de “no te preocupes, todo va a estar bien”. Y se instaló tanto en nuestra cultura popular, que ya sean seguidores de la serie o no, de la época o de ahora, el latiguillo de este actor quedó en el consciente colectivo como una afirmación de tranquilidad.

¿Sera así? Es que el tabaco al igual que el alcohol son drogas socialmente más aceptadas, pero no por ello menos peligrosas o generadoras de daño. Por mucho tiempo (y no por esta frase, vale aclarar) se dio que el cigarrillo se lo asociaba a bienestar, a buenos momentos y buena compañía, como si nada podría salir mal. Prontamente toda esa fachada de bienestar se vino abajo, y los efectos devastadores del tabaco en la salud de los consumidores, el impacto en el medio ambiente, la economía y los servicios de salud quedaron al descubierto.

Según la OPS: “El impacto nocivo de la industria del tabaco sobre el medio ambiente es enorme y va en aumento, lo que añade una presión innecesaria sobre los ya escasos recursos y frágiles ecosistemas de nuestro planeta. El tabaco mata a más de 8 millones de personas cada año y destruye nuestro medio ambiente, dañando aún más la salud humana, a través del cultivo, la producción, la distribución, el consumo y los desechos posteriores al consumo”.

En nuestro país, en junio de 2011 fue sancionada y promulgada la Ley Nacional Antitabaco (Ley N.º 26.687) que regula la publicidad, producción y consumo de los productos elaborados con tabaco. Entre sus puntos principales se prohibió todo tipo de publicidad y promoción de los productos elaborados con tabaco, la venta a menores de 18 años, y el consumo en lugares públicos y espacios cerrados, además de obligar que en los atados aparezcan advertencias sobre el riesgo de fumar (la tan conocida leyenda: fumar es perjudicial para la salud).

Los que saben del tema, dicen que la adicción a la nicotina se instala prontamente sin dar lugar a crear un “verdadero hábito”. Una vez que la nicotina entra en circulación al torrente sanguíneo se activan los sistemas de recompensa nicotínicos. “La nicotina actúa en la química del cerebro y el sistema nervioso central, afectando el estado de ánimo del fumador. Funciona como otras drogas adictivas al inundar los circuitos cerebrales con un químico llamado dopamina. La nicotina también provoca un “subidón” de adrenalina en una cantidad que no es suficiente como para ser notada, pero bastante como para acelerar su corazón y elevar su presión sanguínea. La nicotina llega al cerebro en cuestión de segundos después de una bocanada, y sus efectos comienzan a disiparse en pocos minutos. Entonces, puede que el usuario comience a sentirse irritado y tenso. Por lo general, no alcanza el punto de sentir síntomas de abstinencia graves, pero el fumador se siente más incómodo con el pasar del tiempo. Esto es lo que con más frecuencia causa que la persona fume nuevamente. En cierto momento, la persona consume tabaco, las sensaciones desagradables desaparecen y el ciclo continúa. Si el fumador no fuma de nuevo pronto, los síntomas de abstinencia empeoran con el transcurso del tiempo”.

Pero el cigarrillo no sólo contiene nicotina, sino cientos de otras sustancias mucho más toxicas aún. El humo del tabaco contiene aproximadamente más de 6.000 sustancias químicas, incluyendo al menos 70 que se sabe causan cáncer. “Algunas de las sustancias químicas asociadas con el humo del tabaco son: amoníaco, dióxido de carbono, monóxido de carbono, propano, metano, acetona, cianuro de hidrógeno y varios agentes cancerígenos. Otras sustancias químicas asociadas con el hecho de masticar o inhalar tabaco son, entre otras: anilina, naftaleno, fenol, pireno, alquitrán y 2-naftilamina”.

Las consecuencias del tabaquismo son extensas. En lo que respecta a la salud se lo ha relacionado con problemas cardiovasculares como la hipertensión arterial, enfermedad coronaria (angina o infarto de miocardio), accidentes cerebrovasculares (trombosis, hemorragias o embolias); patología pulmonar: como bronquitis, EPOC, o asma y también algunos tipos de cáncer: pulmón, la boca, la laringe, la nariz y los senos paranasales, la garganta, el esófago, el estómago, la vejiga, el riñón, el páncreas, el cuello uterino, el colon y el recto. Incluso se lo ha asociado a esterilidad. El humo del cigarrillo no sólo afecta al fumador sino a los que respiran ese humo (fumador pasivo) aumentando su riesgo de padecer cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares, asma (sobre todo en niños) y síndrome de muerte súbita del lactante. Pero sus efectos trascienden la frontera de la salud: incluyen los costos en tratamiento y rehabilitación de secuelas del tabaquismo, los daños sobre el medioambiente, y la lista puede seguir en forma infinita.

Desde 1970, se celebra el Día Mundial sin Tabaco, una iniciativa que nació en EEUU donde se convocó a los fumadores a renunciar al hábito de fumar por un día y que donaran el dinero que hubiesen gastado en cigarrillos a una escuela para un fondo de becas.

¿Te animarías a intentarlo? Piensa cuando fue que empezaste: ¿qué gatilló el consumo de ese primer cigarrillo? Quizás no tengas todo el mapa completo, pero quizás esa respuesta sea una de las piezas para destrabar el rompecabezas. No importa si has fallado antes, esta vez empieza diferente. Piensa cuáles serían los motivos por los que quisieras hacerlo, y planifica el momento apropiado para comenzar. Pide ayuda. No existe un solo método que garantice abandonar el hábito (cesación), pero hay buenas estrategias y medidas que puedes tomar para lograrlo. 

¿Cómo puedes saber si estás listo para hacerlo? Existen algunos test para valorar tu motivación para comenzar el abandono. Pacientes altamente motivados tienen más chances de éxito. El más conocido es el Test de Richmond. Además existen otras pruebas para determinar el grado de dependencia física de la nicotina, como el Test de Fagerström, y con ello evaluar distintas estrategias terapéuticas.

Desde el dispositivo te invitamos a intentarlo, acércate, queremos ayudarte. Elige no fumar.

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