Banco de Sangre: gran preocupación ante el aumento de insumos y gastos y la baja en los ingresos

Banco de Sangre: gran preocupación ante el aumento de insumos y gastos y la baja en los ingresos
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Este martes en la mañana, desde el Banco de Sangre «Salve una vida» brindaron una importante conferencia de prensa en la que parte de su comisión directiva, la médica directora Adriana Ribotta, su representante legal Flavia Taparello y el contador de la entidad Ariel Savino, mostraron su honda preocupación por la situación de la institución, ante el aumento de insumos y la baja en la recaudación por la renuncia de socios.

Tras agradecer a la prensa, como así a la masa societaria y las empresas que aportan solidariamente a la entidad, y deseando unas felices fiestas, su presidente Hugo Quiroga dio los detalles: «Queríamos hablarles de la situación que está soportando el Banco, como le está pasando a la mayoría de las instituciones de la ciudad en este contexto económico de crisis nacional que se está viviendo y a la que el Banco no escapa. Nosotros hemos tenido últimamente una reducción de los ingresos producto de la baja de socios y también porque no podemos acompañar el aumento de la cuota societaria al ritmo inflacionario porque sería imposible para el asociado poder hacerle. Y por otro lado, los insumos que tenemos realmente han tenido un aumento muy, pero muy importante porque en la mayoría están atados al valor del dólar, dado son productos que tienen muchos componentes importados. Entonces esto hace que los ingresos realmente se hayan aumentado exponencialmente. Y por otro lado también, como ya lo hemos informado en otras oportunidades, venció el comodato que teníamos con la Biblioteca Popular por este edificio que construyó la comunidad y a raíz del vencimiento de ese comodato, la Biblioteca no lo quiso renovar y se firmó un contrato de alquiler. Ese contrato ya lleva un año y se ha duplicado, lógicamente, y también eso es una erogación importante que tenemos y ronda los 35 mil pesos».

«Por el momento estamos funcionando -agregó-, pero estamos viendo cómo buscamos otros recursos para tener mayores ingresos porque realmente, los recursos se nos han reducido tremendamente». «El Banco de Sangre tiene 60 años y nació de precursores que, viendo a través de la historia, toma valor la decisión que han tomado aquellas personas y lo importante que ha sido para la comunidad», sostuvo, para darle la palabra a la dra. Ribotta, quien explicó: «Fueron tres visionarios cuando en el año ’60 no había idea de nada. Se hacían tres análisis, ahora hacemos 11, más biología molecular en Rosario, que cuesta muchísimo, y que lleva el costo de una bolsa a 25.000 pesos. Reactivos no tenemos, y teníamos últimamente casi 2.000 socios y hoy tenemos 1.100. La gente renuncia porque si bien nosotros privilegiamos a los socios y no les cobramos nada, tampoco les negamos a los que no son socios. Al que puede contribuir con algo, la paga si puede y si no puede, se va a llevar la sangre igual. No les podés negar sangre… Hoy la cuota es de 1.500 pesos por familia y te renuncian, la gente abona a lo mejor 2 o 3.000 pesos a los clubes, cada uno prioriza sus cosas».

Desde el Banco «podemos enviar sangre a cualquier punto del país que la reciba, y con la experiencia adquirida a través de los años, la trazabilidad, la formación, todo hace que sea una institución que tiene un valor extraordinario, donde nueve de cada diez personas en su vida pasan por acá. Y a veces nos vemos un poquitito más apretaditos en la cantidad de sangre que tenemos, pero tenemos donantes voluntarios, altruistas, que vienen del momento que los necesitamos. Es el caso del O negativo y de los B, que hay muy poquísimos».  Y sobre la situación delicada que atraviesan, reflexionó: «En estos 35 años siempre la tironeamos, pero nunca nos faltó el dinero. Siempre nos sobró un poquito a fin de año y lo guardábamos para el futuro Banco de Sangre. Pero nunca creímos que nos iba a pasar esto económicamente. El no tener reactivos, eso es gravísimo. Porque si no tenés la plata, la caja no se baja, y siempre nos jactamos de no tener deudas. El problema son los reactivos: con el dólar se fueron al diablo y tienen tres meses de vigencia». Además, «con la ley de sangre, hace diez años, todos los bancos de los pueblos cerraron porque no podían bancar la situación. Nosotros seguimos funcionando, y con la calidad de lo que estamos ofreciendo. Yo creo que la gente entiende que se lleva un buen producto, que es un producto irreemplazable, que no se puede comprar ni obtener en otro lado».

Para seguir adelante, remarcó, «vamos a intentarlo todo, cerrar nunca. El cerrarlo significaría que no se habilite ninguna cirugía, ninguna cesárea en Gálvez, tanto sanatorial como hospitalaria. En el hospital sería más fácil porque conseguirían un hemoterapeuta de Santa Fe, pero nadie firma lo que no ve en esta profesión. Yo no te puedo ir a firmar a Coronda, porque yo no veo lo que hacen en Coronda, hay que ver lo que se hace. En este momento estamos bastante ahogados, y nos ahoga más la parte edilicia, lo otro lo vamos manteniendo».

En ese sentido, la abogada Flavia Taparello puntualizó: «La idea del contrato fue no llegar a un conflicto con la Biblioteca. El único tema es que tuvimos que aceptar algunas condiciones, como pagar el alquiler y de la parte estructural o edilicia, los costos están a cargo del Banco de Sangre. Hoy debería ser que tendrían que hacerse cargo en la Biblioteca, pero como ellos consideran que el edificio lo construyó el Banco de Sangre y no sabían cómo estaba construido, una de las cláusulas fue que la parte estructural también esté a cargo del Banco de Sangre. Se planteó en su momento la idea de que ellos hagan cargo de la parte edilicia y de todas las partes de funcionamiento habitual se haga cargo del Banco de Sangre, pero no fue aceptado, y ante la situación nuestra de necesitar continuar acá, se aceptó la posibilidad de que haga cargo el Banco de Sangre», que, si se mudara a un edificio propio, «esto quedaría para la Biblioteca como está así, construido por la sociedad».

Finalmente, el contador Ariel Savino advirtió que «los números vienen ajustados. Yo creo que en todas las instituciones, sobre todo en las instituciones sin ánimos de lucro, y el Banco de Sangre no es la excepción. Poder seguir existiendo con una cuota social de 1.500 pesos es muy complejo, sobre todo por el contexto en el cual vivimos, y sobre todo porque los reactivos están valuados en dólares, y si bien hay un aporte importante por parte de empresas, hoy vemos que si no empezamos a buscar alguna alternativa como para generar nuevos ingresos, el futuro del Banco de Sangre no es prometedor para nada, y vamos desde aumento de cuotas a nuevamente ir a golpear a la ciudadanía local y pedir colaboraciones, y por ahí se trae lo del alquiler porque en realidad termina quizás ponderando una situación económica mala que podría ser un gasto que se podría haber evitado y que ya hace más de 12 meses que se viene con ese gasto extra que, de reducirlo, formaría parte un poco de la solución».

 

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