«Trabajábamos en silencio de radio, a oscuras, y a ras del mar»: el testimonio de una enfermera aeromédica en Malvinas
Este viernes y sábado se llevan adelante distintas acciones para seguir «Malvinizando», una propuesta que este año amplía su mirada también hacia las Islas Georgias y Sandwich del Sur, reafirmando la importancia de mantener viva nuestra memoria y soberanía en el Atlántico Sur. Para hoy sábado a las 14:30hs. se organizó una actividad en el Paseo del Centenario con la presentación de ex tripulantes del ARA Bahía Paraíso, una muestra itinerante y el show en vivo del Grupo Retruco, pero ayer, durante el mediodía, en el Centro Universitario Gálvez se brindó una charla denominada «Voces que sanan la historia» en la que estuvo presente Liliana Colino, quien fuera enfermera de la Fuerza Aérea Argentina y que contó lo vivido durante la guerra.
Romina Iglesias, directora de Educación del municipio, señaló que la intención es «contextualizar las vivencias y experiencias de tripulantes de Ara Bahía Paraíso, de Islas Georgias, para que los jóvenes lo conozcan y para que se genere una charla debate entre estudiantes y docentes, que más allá del paro universitario se hicieron presentes». Y el intendente Mariano Busso subrayó que «redoblamos la apuesta que ya iniciamos el año pasado en el primer año de de gestión. Tomamos el mes de septiembre para seguir Malvinizando, este 2025 con doble jornada porque es viernes y sábado también, por lo que los invitamos a partir de las dos y media de la tarde en el Paseo del Centenario con una muestra con espectáculos de música, de baile, con la presencia de veteranos que se acercaron a la ciudad de Gálvez desde San Juan, Buenos Aires, y algunos de la provincia de Santa Fe».
Por su parte Gustavo Menéndez, director del CUG, planteó: «Abrimos las puertas justamente para llevar adelante este acontecimiento, porque Malvinas y las universidades forman parte de esos símbolos que el país tiene que cuidar, porque tiene que ver con nuestra identidad, con nuestra soberanía. Entonces, la verdad es que es muy importante este ejercicio de la memoria, tenerlo y hacerlo en primera persona con los que realmente fueron parte de esta terrible guerra. Y particularmente escuchar a Liliana, que al ser enfermera y al tener este centro universitario la carrera de la Licenciatura en Enfermería Universitaria, es muy importante para nuestros docentes, nuestros estudiantes, para conocer su experiencia».
Trabajar en enfermería en la guerra
Colino agradeció la invitación y sostuvo que este tipo de acciones «es fundamental para que se sepa la verdad de la historia, no la que quisieron hacernos creer o la que algunos desvirtuaron con algún objetivo. Para nosotros, es fundamental que escuchen a los veteranos«.
Liliana se desempeñó como aeromédica en el avión Hércules 630 de Puerto Argentino a Comodoro Rivadavia, en la «época en que ya se produce el desembarco inglés, que ya los portaaviones estaban frente a la costa, al Puerto Argentino, en un momento de bombardeos permanentes. Así que ahí ya se cambió la forma de hacer evacuaciones aeromédicas y se empezaron a hacer a ras del mar, con silencio de radio, totalmente a oscuras, para que los radares no puedan detectar al Hércules, que es un avión muy grande, es el avión más grande, y después llegábamos a Puerto Argentino, todo a oscuras, y ahí descargaban los containers y nosotros corríamos atrás del Hércules, nos volvíamos a subir y empezábamos a recibir a los pacientes que venían en las ambulancias con las puertas abiertas, marcha atrás, todo en movimiento se hacía… Hasta que la torre de control le informaba al piloto, que era el único que tenía contacto con la torre, que se acercaban los Sea Harrier, entonces en ese momento, inmediatamente el piloto despegaba, porque como estaba carreteando permanentemente, podía despegar rápido. Y entonces, despegaba con la puerta trasera abierta y la iba cerrando a medida que subíamos. Y bueno, así se hacía de nuevo el regreso a oscuras, con silencio de radio, a ras del mar, y tratando de llegar al hangar de de Comodoro Rivadavia, donde se hacía el triage, y se preparaba a los pacientes para su evacuación según la fuerza a la que pertenecían».
Su participación en la guerra estuvo desde el 28 de abril al 2 de junio: «Ese día me mandaron de vuelta a Buenos Aires para ir a la Escuela de Aviación Militar a hacer el curso de promoción de alferez, que es el primer grado de oficial, porque nosotros habíamos sido mal incorporadas. Como fuimos la primera promoción y éramos mujeres, y no había mujeres en ninguna fuerza armada ni de seguridad, nos incorporaron como suboficiales. Así que todo fue un desafío permanente, y más la guerra, teniendo en cuenta dos factores. Primero, que para Fuerza Aérea esto fue el bautismo de fuego, orque nunca Fuerza Aérea había estado en una guerra. Y segundo, que nunca nos imaginamos que iba a haber una guerra, así que son dos factores que hicieron que realmente fuera todo muy conmocionante», concluyó,








