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Liberaron el primer aguará guazú con collar de seguimiento satelital

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Coincide con la liberación Nº 50 de la especie desde el Centro de Rescate e Interpretación de la Fauna «La Esmeralda» (Ex Granja). Su coordinador, el médico veterinario galvense Antonio Sciabarrasi, dialogó con GálvezHOY.

 

 

La pasada semana, el Centro de Rescate e Interpretación de La Fauna «La Esmeralda» (hoy nuevo nombre de la Granja en Santa Fe) vivió un hecho doblemente trascendental: por un lado se realizó la liberación Nº 50 de un aguará guazú rescatado hace alrededor de un año en Villa Minetti, y por otro, es el primero con collar de seguimiento satelital.

A este animal, «que nos llegó desde muy pequeño, lo criamos unos 6 o 7 meses, y luego a través de un convenio con la Fundación Temaikén, lo llevamos al parque para que le colocaran el collar», explicó a GálvezHOY el médico veterinario galvense Antonio Sciabarrasi, nuevo coordinador del Centro de Rescate. «Esto es la primera vez que se hace en la provincia, y es una de las mejores tecnologías con que se cuenta en collares en Argentina… Viene de Europa y lo que hace es no solamente por dónde se mueve el animal durante un año, sino que también en qué momento, si tiene alguna alteración fisiológica que necesita que intervengamos, ver también las alternativas de por qué se mueven tanto en algún momento, si tienen que ver las inundaciones, los incendios o la sequía, todas preguntas muy teóricas que esto ayudaría a dilucidar», detalló.

 

Lo que hoy se conoce del aguará es, como primer dato, es que es un animal «inofensivo, es de nuestra fauna por más raro que nos parezca en la zona de Gálvez y aledaños, sólo que es nocturno o crepuscular. Jamás va a atacar al hombre, sino que es al revés, todo lo malo que le está pasando tiene que ver con el accionar del hombre, con la tenencia irresponsable de perros, que también les contagian enfermedades. Lo que quiero dejar en claro fundamentalmente es que es inofensivo, no come ganado de gran porte, y no es el lobizón tampoco, sino que come presas de pequeño porte que son dañinas para el ser humano como ratas y serpientes, por lo que realmente es un aliado». Son además solitarios, tienen un celo por año (generalmente en otoño, y tienen dos o tres cachorros) y es en esa época donde los índices de atropellamiento son más altos «porque al estar en celo se mueven un poco más».

Sciabarrasi se refirió además a la crianza de los aguará en cautiverio, entendiendo que «es complejo». «Uno trata de tener el menor contacto posible (para no domesticarlo), y por otro, debemos enseñarles algunas conductas que tiene que desenvolver en la naturaleza… Hay como una dualidad de sentimientos». Luego, una vez vuelto a su hábitat, «las experiencias son buenas, siempre son positivas, y por más liberación simple que sea, uno siempre aprende. La liberación si bien es un momento satisfactorio, es un momento de haber llegado a destino… porque cada animal que llega a La Esmeralda, trae toda una historia: o viene polifracturado por accidentes en ruta, o mordido por perros, o huérfano porque hay muchos atropellamientos de las mamás, y para colmo, es un animal que está mucho tiempo con la madre (un año y medio), entonces cuando llegan de 2 o 3 meses, hay que esperar hasta ese momento para la emancipación».

Luego, al momento de abrirles la jaula, comentó, «salen disparados 10 metros corriendo a lo loco, paran, miran, y luego se van… Cuando ves lo videos, siempre hacen lo mismo».

En la actualidad, en La Esmeralda tienen 5 ejemplares: «Hemos llegado a tener 20, pero siempre en proceso de ser reincoporados a la naturaleza, todos con diferentes fechas y siempre se los trata de volver al lugar donde se lo rescató, para mantener la genética y demás».

Finalmente, indicó qué hacer si nos encontramos con un aguará: «Si no lo vemos en una situación de peligro real, o sea que no esté herido en la ruta o en casa de familia como mascota (hemos tenido casos, no en nuestra zona sino en el N), o sea, si lo vemos en el campo, sólo hay que disfrutarlo. Es normal que se lo vea porque es de nuestra fauna, sí pueden tomarle fotos o video, se puede georreferenciarlo y se lo puede reportar a la Provincia. O también puede ocurrir que se acerquen a la ciudad, como el que fue filmado en el arco, o que se metan en una casa, como ocurrió en Gálvez en 2018, porque los perros los empiezan a correr y se meten en un patio. No hay que tenerles miedo, no va a comer el perro ni el gato, nunca nos van a atacar, solamente avisar a los teléfonos 0342-155037513, o 03404-15492346″.

 

 

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