La comunidad católica despidió con cena al padre Carlos, que el domingo 14 dará su última misa en la ciudad
El padre Carlos Magnano dejará la ciudad después de siete años y desde el 15 de diciembre se trasladará a la localidad de Recreo. Y este domingo en la noche, la comunidad católica lo despidió con una multitudinaria cena a la canasta en el cuartel de Bomberos Voluntarios.
La actividad se dio una semana antes de su última misa, que será el domingo 14 de diciembre, y el párroco describió el momento como «una verdadera alegría. No puedo decir lo que siento en este momento, porque son muchas emociones encontradas. Es como que el corazón está dividido. Estoy feliz, por un lado, porque cumplo la voluntad de Dios de ir a donde él me llama, pero también con el corazón partido, el corazón roto, porque de alguna manera dejo una familia, no la pierdo, pero la dejo, dejo un montón de años y dejo mi casa, que es Gálvez, para ir a otra casa«.
Magnano expresó su felicidad porque «todos y cada uno de los miembros de la comunidad, a su manera, me hayan hecho este regalo tan lindo de poder compartir esta noche en familia, en comunidad», y recordó: «Cuando llegué a Gálvez, me mostraron estas instalaciones, todos los equipos de Bomberos y la verdad es que empecé a venir, siempre por distintas cosas, teníamos las misas. La pandemia me marcó mucho con los bomberos, por todo su trabajo, y cuando me dijeron que la cena iba a ser acá, la verdad es que me llenó de emoción y de mucha alegría de poder compartir esta cena acá con los chicos».
El padre Carlos también expresó que de la ciudad se lleva momentos «muy lindos, se puede trabajar y cambiar los corazones, y por sobre todo, me llevo la alegría de que pudimos hacer una comunidad. Y sobre todo, la generosidad del pueblo de Gálvez. Eso me lo voy a llevar mucho en el corazón«.
Su traslado genera que a la ciudad llegue otro sacerdote que será responsable del trabajo parroquial: «Es el padre Salvador Zinícola, vicario parroquial actualmente de la Basílica de Guadalupe, en Santa Fe, y Dios mediante, ésta va a ser también su primera parroquia, así que van a tener que cuidarlo, van a tener que enseñarle cómo se es párroco y aprender con él también».
Por último Magnano señaló que «la semana que viene es mi última misa, el 14, a las veinte horas en el templo parroquial, allí va a ser la última misa, y ya el 15 por la mañana descanso un ratito y parto para Recreo», dejando para el final la frase que siempre reitera: «Que Dios los bendiga y el diablo no los siga».















