«Dale a tu perro tu corazón, y él te dará el suyo»
Cada día más hermosa, «Sira» espera que alguien le abra su corazón en el Canil A. Hoy conocemos su historia, como la de muchas perris abandonadas a su suerte, y con sus cachorros.

«Hola, me llamo Sira.
Soy una perra ovejera adulta (no mayor, sólo adulta) y vivo en el Refugio, en el canil A.
Hace un tiempo nos llevaron a Reserva junto a mis dos cachorros. Estábamos en medio del campo y casi chocan a uno de mis hijos. Quienes nos encontraron, buscando un lugar seguro, se acercaron con nosotros a Reserva y preguntaron si podían resguardarnos. Por suerte dijeron que sí. A mis hijos los adoptaron enseguida, y yo me quedé esperando mi oportunidad.
Me cuidan, me dan de comer y recibo cariño, pero yo sueño con algo más: una familia que me abra la puerta de su casa y de su corazón.
La verdad es que me cuesta esperar… Cada vez que alguien se acerca a mi canil, no lo puedo evitar: me desespero de alegría. Mi cola no para de moverse, mis patas saltan solas y mis ojos piden a gritos una caricia. Quiero sentir manos que me toquen, un abrazo que me calme y me haga saber que ya no estoy sola.
Soy tranquila y muy compañera, de esas perras que con sólo mirarte ya saben cómo te sentís. Sé esperar, sé escuchar… pero también necesito que alguien me elija para dejar de vivir detrás de las rejas y empezar a vivir de verdad.
Me dicen que mis ojitos hablan por mí. Ojalá los mires y veas en ellos todas las ganas que tengo de compartir mi vida con vos.
¿Me das la oportunidad de ser parte de tu familia?
Soy Sira, y sueño con estar con vos».





