Desde hace un tiempo, el galvense Miguel Alejandro Simioni está llevando lenta y silenciosamente un proyecto de inclusión y deporte denominado “Yo puedo”, que nace a partir “de un proyecto personal, sin fines políticos ni económicos”. Explicó que en su idea “hay una cuestión personal que hace que esté enfrente de una situación en la que todos nos debemos involucrar: la solidaridad”.

Desde ese punto de partida, surge este “Yo puedo”, donde trabaja con chicos especialmente de barrios periféricos y “les enseño específicamente técnicas del fútbol y valores”.  La labor se extiende a niños desde los 3 hasta 13 años, de distintas vecinales, que se encuentran por la tarde en la canchita que construyeron al costado del comedor de Cáritas, en Barrio Unidad.

Simioni sostiene que “la educación en valores se justifica por la necesidad que tenemos los individuos de comprometernos con determinados principios éticos que nos sirvan para evaluar nuestras propias acciones y la de los demás”, planteándose objetivos basados en cuatro pilares: “Integración: concentrar a niños y preadolescentes de diferentes clases sociales a fines de lograr una buena convivencia grupal e institucional; Disciplina: respetar normas preestablecidas; Formación: aportar recursos humanos capacitados para tal actividad; y Educación: reivindicar valores perdidos”.

 

“No hay nada más placentero que ver niños jugando en una suerte de balanza que se inclina hacia la diversión. La pelota sorteando obstáculos rueda hasta llegar al pie del compañero. Sonrientes y a veces con miradas de asombros observan la consigna establecida, y en un conjunto de compañeros, el rol individual no existe ni aún haciendo el gol. Pequeños ojos con formato de caricaturas reflejan su propia vida interna, y a pesar del entorno, la alegría desborda los límites de la cancha. La espera, el día que llega, el silbato que suena y el juego comienza,y entre murmullos de voces se escucha caer la red acobijando sus arcos. Así es el YOPUEDO, un espacio para disfrutar y compartir, un terreno precario pero útil,un lugar donde prospera la contención y no el olvido”.

Miguel Alejandro Simioni