Basado en la vida de Elena Moncada, una santafesina que durante años atravesó la prostitución y la droga, mundo del que pudo salir y luego escribir su libro “YO ELIJO contar mi historia”, se presentó en la Casa de la Historia y la Cultura el unipersonal que lleva su nombre: “Elena”.

La actriz que encara este desafío es Mariel Rosciano, oriunda de Buenos Aires, quien llegó a Gálvez junto a la propia Elena en una parada de una gira de meses, realizando la puesta en escena y posterior debate en espacios abiertos: “Este unipersonal es hermoso y complejo a la vez… Venimos de trabajar en patios de cárceles, con 2 grados, pero además no es sólo hacer la obra: es trabajar con las chicas antes y después, con muchas mujeres en situación de vulnerabilidad, muchas injusticias, y eso te pega en el cuerpo y el alma”, comentó Rosciano, con poca voz, pero que no le impidió llevar adelante la propuesta, que pasa por el relato vivo de una mujer que ha sido sometida por hombres, por el Estado que no la protegió y por la sociedad que mira para otro lado frente a estas realidades.

Este convivir hizo que Rosciano y Moncada se hicieran amigas, “somos familia ya, nos vamos complementando en el dolor… Ayer (por el miércoles) hicimos otra función, y a las tres cuadras nos encontramos en la situación en que estuvo Elena y eso nos pega fuerte en el pecho, se cierra la garganta… Yo trabajo temáticas de género desde el años desde hace 15 años atrás, la anterior trataba de una mujer que denunció la primera red de trata en Argentina, y hoy estamos con esta obra, que siempre tiene buena recepción es y muy movilizante, porque vamos trabajando y a la vez concientizando que la sociedad tiene que hacer algo por estas pibas…”.  

La obra “Elena” iba a ser presentada en el cierre del Primer Congreso Regional de Mujeres, pero por cuestiones inherentes a la salud de la actriz, tuvo que ser reprogramada, desarrollándose el pasado jueves con muy buena cantidad de público. Cabe recordar además que Moncada presentó su libro en Gálvez el año pasado: “Hoy puedo estar en la vereda de enfrente”, dijo entonces, “y mi intención es poder ayudar a otras compañeras a que no estén en la esquina y que tengamos que pensar de que no queremos a nuestras hijas y nietas expuestas a esas situaciones”, mientras lleva adelante el acompañamiento a este unipersonal y trabaja en su fundación “Mujeres en actividad”.