Ya está enraizado en nuestra sociedad adolescente el culto a las “lolas” y se ha transformado en objeto de deseo de las quinceañeras, quiénes, ante la opción de un viaje a Dineyworld o de agrandar (y rara vez achicar) la talla de sus corpiños, se deciden por esta última opción. Pero no se trata de soñar con beneficiarse en un sorteo de boliche bailable o de presionar al padre para que financie la aventura. Como todas las cosas de la vida, hay que evaluar los pro y contras antes de efectuar la inclusión de un cuerpo extraño en el organismo. No por eso quiero estigmatizar esas cirugías: Simplemente sopesar los factores en juego, entre los que deben considerarse el estado hormonal de la paciente, ya que con cierta frecuencia, la falta de desarrollo mamario se debe a deficiencias o retraso en la producción de hormonas ováricas, que a su vez, responden a estímulos provenientes de la hipófisis e hipotálamo, insertos en el cerebro.

Si los senos pequeños se deben a deficiencias de calidad hormonal, o retrasos en su producción, equilibrando esos factores, se puede llegar a tener una “lolas” que no necesiten cirugías. Saber que ya no pueden crecer más, se constituye en un imperativo antes de utilizar el bisturí.

Con respecto a la elección del tamaño de la prótesis, hay que tener como premisa básica la conservación de la armonía de la figura. No es lo mismo una niña alta, de hombros anchos y algo gordita que otra de estatura pequeña y muy delgada.

También debe considerarse el modelo a colocar, porque las hay de distinto formato, de perfil alto, medio o bajo, en forma de gota o anatómicas, etc. Siempre debe compatibilizarse el tipo de prótesis a la mama y la vía de introducción: alrededor de la aréola, en el surco submamario o la axila.

Hoy en día las prótesis son mucho más confiables ya que vienen con la superficie texturizada y con gel cohesivo. ¿Qué significa esto? El texturizado reemplazó a las viejas inclusiones lisas porque éstas tenían una alta incidencia de cápsulas fibrosas que provocaban retracción y arrugamiento de la prótesis, con resultados estéticos malos. Las modernas tienen muy raras complicaciones de este tipo. El gel cohesivo, que es el material que tienen adentro, es tan “espeso” que si se rompiera la prótesis (riesgo prácticamente nulo) no se desparramaría por los tejidos vecinos.

Por eso, estimadas lectoras, consulten a un cirujano plástico de experiencia, que tenga el suficiente equilibrio para apoyar o desaconsejar la cirugía si no está seguro del resultado.

Dr. Juan Carlos Chaillou