2011 es un año diferente. Un año electoral. Y así como se empiezan a conocer las distintas propuestas de los candidatos, comienzan a aparecer los anuncios publicitarios. Están los radiales, los televisivos, los digitales, pero los más expuestos, sin dudas, son los que se colocan en la vía pública y es aquí donde nos detenemos para hacer un breve análisis.

Recorriendo las calles de la ciudad, en cada esquina se ve un cartel con variadas propuestas, candidatos y partidos. Y también se ve el accionar de los inadaptados de turno. Inadaptados para vivir en sociedad. No aptos para convivir de manera amena con el resto de los mortales. Porque al observar en detalle se llega a la conclusión que la agresión no es contra un partido o un candidato determinado -a pesar de la saña con la que se atacó a uno en particular-, el daño está generalizado, está dirigido a destruir por el mero hecho de hacerlo, para descargar maldad, resentimiento, odio.

En nuestra ciudad, estos sucesos ya ocurrieron en otras oportunidades, basta recordar cuando con motivo del mundial 2010 y la celebración del 25 de mayo se invitó a los vecinos a vestir las calles de celeste y blanco y algunos adornos duraron apenas unas horas.

Qué interesante y satisfactorio sería no tener que pasar por estos hechos poco felices. Hechos que denotan una lamentable falta de educación de parte de algunos galvenses. Hechos totalmente evitables, sólo depende de cada uno de nosotros y la capacidad de aprender día a día, a vivir en sociedad, y con respeto.