La iglesia de la ciudad permanece cerrada. Sin embargo, todo es actividad puertas adentro. Y afuera, ya que también las obras que se están realizando comprenden la parte exterior.
En diálogo con el padre Antonio Ferigutti, el sacerdote señaló que “lo que se está realizando ahora es para solucionar el problema de la humedad, tanto de cimientos -lo que creíamos iba a ser muy importante y finalmente fue un tema menor- como la que se descubrió el año pasado cuando se tumbó el revoque y es la de condensación, por no tener buena ventilación. Por esto se están haciendo canales transversales a través de las paredes del templo, para que permanentemente tenga buen ingreso de aire y permita que el revoque no se manche”. Esos canales “van a ir cubiertos con rejillas artesanales de herrería para  no afeen ni el interior ni el exterior del templo, son 50 que se están realizando para cada lado”,  comentó, al tiempo que agregó que aprovechando las roturas, “estamos también haciendo la instalación del cableado eléctrico empotrada en la pared, de modo que desaparezcan los cable canal y demás, como así mejorando la iluminación del lugar”.
Por otra parte, se está recuperando la habitación contigua al púlpito, “que era la antigua sacristía cuando estaba el padre Daniel y que cuando llegué yo, esa pieza quedó como aula… Se está viendo la conveniencia de incorporar ese espacio al templo a modo de oratorio, donde estaría el sagrario, dado que hemos recorrido varias iglesias y eso es lo que se está haciendo. La habitación estaba muy deteriorada, por eso la hemos incluido en estos trabajos, incluso se le haría revoque y contrapiso”.
Finalmente, en la parte exterior, si bien faltan obras sobre todo en la pared norte, “estamos instalando el gas natural. La idea es tener calefaccionado el templo en invierno, comprando dos cañones de 30.000 calorías cada uno, que ya probamos incluso el año pasado”.           
Úna obra de esta magnitud necesita un fuerte respaldo económico. En ese sentido, el padre Antonio  sostuvo que “estamos con la base que fue el bono contribución, de 50 pesos yse vendieron los mil números, por lo que hay 50.000 pesos en caja más algunas donaciones, más dos importantes promesas que tenemos para cubrir todos los costos, pero no está mal si alguien quiere colaborar, puede hacerlo”. 
El templo estára cerrado hasta el 25 de febrero, brindándose ahora las misas en el salón parroquial. “Agradezco a las parejas que se casaban aquí y ya tenían fecha, la amabilidad de decidirse por hacerlo en capillas, de modo de poder terminar todos estos trabajos”, finalizó el sacerdote, uno de los principales artífices en la recuperación de este edificio histórico de la ciudad.