Reconocido por quienes entienden en la materia como “el gran maestro de la cerámica argentina”, Leo Tavella estuvo este fin de semana en Gálvez y el sábado 2 presentó una muestra de su gran tarea creativa. Con 90 años y muy lúcido, el artista llegó al Museo “Orlando Ruffinengo” y fue saludado por muchísimas personas, incluidos parientes, discípulos que lo acompañaron desde Buenos Aires y público en general que se acercó a ver su prolífica obra.

El acto inaugural de la muestra marcó un lleno total en el Museo, lo que es un dato anecdótico para esta entidad que en 2011 cumple 40 años. Muchos se acercaron a él por primera vez este sábado, como reconoció su propio director Víctor Carrivale en su alocución, remarcando su satisfacción por poder contar con una exposición de estas características. El profesor dio la bienvenida al artista, haciendo luego lo propio el intendente Mario Fissore, que mediante decreto declaró a Tavella “visitante distinguido”. Luego se invitó a los presentes a recorrer la exposición, que consta de todas piezas de escultura donde se combinan cerámica, piedra y madera con otros materiales no convencionales.

En un alto en su charla con quienes se acercaban incesantemente a saludarlo, Tavella dialogó con GálvezHoy, expresando sentirse “muy bien, muy feliz, muy contento, porque  han venido primos míos que casi había olvidado, e incluso ha venido la hija de Margarita Boero que me ha traído fotos de cuando ella me cuidaba y trabajaba en mi casa y con quien me escribía hasta hace cuarenta años”. El artista entendió como “un orgullo presentar esta muestra en Gálvez, y voy a estar dejando dos piezas para que queden en este museo”, como gesto de cariño a la ciudad que lo vio nacer.

Imposible dejar de preguntarle cómo nació su vocación: “Si le digo la verdad… (risas). En realidad, mi hermano vio que yo dibujaba algo, y como es mucho más inteligente que yo, insistió mucho en que fuera a la academia de Bellas Artes en San Francisco de Córdoba, y empecé a trabajar en eso, lo que hice por toda la vida…”, destacando que se ha focalizado en pintura y escultura, sobre todo escultura “porque es la forma de expresarme que me resulta más normal”. “Mi vida con el arte -finalizó Tavella- me ha dejado la satisfacción de poder trabajar, de poder hacer las cosas que siento y de transmitir todo lo que puedo. He podido vivir del arte sin ningún sacrificio, y esto es algo que no tiene parangón”.

Tavella donó al Museo dos esculturas como así también discípulos y amigos del artistas, con lo que se incrementó en 7 obras nuevas el patrimonio del Museo.