0709 lutman (1)El ex futbolista Kurt Lutman participó este viernes en la ciudad, de una actividad deportiva-cultural donde compartió un encuentro futbolístico en Barrio Oeste y luego presentó su libro “El agua y el pez”, que editó durante 2015 y que “me anda llevando por distintos lugares para poder charlar de fútbol”.

El libro está conformado por 19 crónicas y lleva el nombre de una de ellas: “El suceso pasó en Tucumán y lo protagonizó Mauro Amato cuando la provincia era gobernada por Antonio Domingo Bussi, que fue represor de la dictadura, y cuando llega a jugar como delantero para Atlético Tucumán y termina festejando un gol con la remera de las Madres, el hecho no salió en ningún lado… Esas cosas que no se muestran en ningún lado, podemos traerlas y que no se las trague el olvido”.

Lutman también charló desde su perspectiva con los padres y los pibes sobre qué es el fútbol: “Es el que nos venden por televisión, aquel que habla de fracasados y triunfadores, o el que nos da espacio a todos y podemos jugarlo todos sin demasiado dramatismo”.

En este marco, entendió que la respuesta a esa pregunda “es muy sencilla, pero está vaciada: El fútbol es un juego… y listo. Si uno dice eso, se acaba la discusión, entonces cuando pierde un partido, simplemente pierde un partido en un juego no tiene que dejar de jugarlo, ni cargar a ningún jugador que salga campeón, porque si no, tiene que dejar la selección o a un técnico que no salga campeón, el fútbol es otra cosa”.

Para Lutman, lo que los niños deben saber -y los padres entender- es que “el fútbol es un juego y hay que jugarlo, nada más, y dejar de dramatizarlo y jugar”.

Su alejamiento del fútbol profesional se dio porque “ya estaba harto“, y lo describió como “un formato de fútbol, donde hay exigencias, hay presiones… Ese no es el fútbol, ese es el fútbol profesional, y yo estaba harto de eso, no me parecía un lugar donde yo tenía ganas de estar, si me parece bien que los chicos tengan ganas de estar ahí, siempre y cuando lo puedan disfrutar, ya que cuando hacés las cosas sin disfrutarlas, cuando desaparecen queda un vacío muy grande”.

Su mirada social describe que esta disciplina “es una herramienta fundamental de inclusión. Tirás una pelota y la mirada va a hacia allá. Tenía un amigo en Barrio Toba de Rosario que decía que los chicos sólo se juntan para dos cosas: para jugar al fútbol y para drogarse. Entonces qué hacemos con eso… En esta Argentina en que todavía el Estado hay lugares al que no llegó, hay una herramienta alucinante para que ese pibe en lugar de estar metiéndose drogas, esté corriendo con alegría con otros pibes y construyendo una infancia”.

Padre de Juan y Francisca, Lutman pasa sus días “tratando de cumplir mi rol, a veces con aciertos y otras con errores”, y llevando su mensaje con su libro de que “al fútbol hay que jugarlo, y acompañar a nuestros hijos a que lo practiquen desde la alegría y no dramatizar“.