Algo más de cincuenta tímidos niños -que hoy ya pasan el medio siglo de vida-, junto a un puñado de profesores, comenzaron hace 40 años a escribir la historia de una de las instituciones educativas más emblemáticas de la ciudad: el Liceo Municipal de Gálvez.

Música y Artes Visuales fueron las primeras carreras que comenzaron a dictarse en la escuela y que se transformaron en el pilar fundamental para que hoy, cuatro décadas después, el Liceo albergue a más de 700 alumnos. A las posibilidades de los comienzos se les fueron sumando Folclore, Inglés, Teatro y diversos talleres y cursos que conforman una propuesta ampliamente integradora e interdisciplinaria. Alumnos de todas las edades, desde los 4 años en el Departamento infantil hasta sin límites de edad, tienen la posibilidad de estudiar en la institución municipal que desde hace unos años lleva el nombre de “Vicente Marcos Tavella”, recordado intendente local, quien diera el visto bueno para la creación del establecimiento.

 

Un poco de historia

El Liceo Municipal inició sus actividades el 17 de mayo de 1977 en un edificio de la calle San Martín al 400, luego de que un grupo de galvenses íntimamente ligado al arte, en especial al Coro Polifónico, se congregara con el objetivo de crear una institución que satisfaga las necesidades culturales de la comunidad. Es así que Carmen Riera de Dall’Aglio, reconocida profesora de música y referente del movimiento cultural en la ciudad, junto a un grupo de colaboradores comienzan a delinear una escuela de arte que tendría como fin darle una dirección a la cultura de Gálvez.

Con una lucidez admirable, memoria prodigiosa y un entusiasmo contagioso, Carmen Riera, quien ejerció la dirección desde sus comienzos hasta el año ’89 hizo un poco de historia y con emoción recordó los primeros pasos dejando traslucir el recuerdo de muchos profesores que forjaron las bases de su querido Liceo, entre ellos los docentes María Esther de Vacacardozo, Omar Fontana, Cristina Valdez, Laura y Queto Nardi, entre tantos otros. “Quedó bien claro para nuestro modesto pensar que serían Música y Artes Visuales los dos pilares con lo que comenzaría esta institución, porque eran las necesidades que mostraba Gálvez en el aspecto artístico y en la educación por el arte”, comentó.

Apenas comenzaba el año 1977 y con 65 alumnos, se iniciaban las clases en el Liceo Municipal que hoy cuenta con un alumnado que ya roza los setecientos. Por aquel entonces “le dimos especial atención a un departamento infantil, que tendría que ser el formativo que preparaba las bases de cada niño en el arte”, recordó Carmen durante la charla, y confesó: “Con mucho miedo acepté la dirección y estoy encantada de haber aceptado, porque la tarea me absorbió y vi que era algo hermoso para organizar”.

Hoy, desde hace cuatro décadas el Liceo cumple con creces una función educativa en la sociedad. Después de un largo recorrido, la institución cuenta con su propio edificio, donde día a día, cientos de niños, jóvenes y adultos, encuentran un espacio para el arte, componente esencial de la cultura de un pueblo y tan imprescindible para el crecimiento y desarrollo de una comunidad.

 

(Las fotos corresponden al archivo del Liceo Municipal)