Faltan pocos días para que llegue la celebración de una de las fiestas más importante de la Iglesia Católica y, como cada año, la Parroquia Santa Margarita convocó a toda la comunidad a compartir el clásico Pesebre Viviente.

Decenas de inocentes angelitos portadores de buenas noticias, pequeños pastorcitos que acompañaron a María,  José junto a su hijo recién nacido, canto, baile y danza se conjugaron en una noche llena de magia y espiritualidad, vivida por cientos de personas que se acercaron para presenciar y celebrar el nacimiento del Niño Jesús.

La tradicional actividad contó con las interpretaciones de varios actores, entre los que se destacaron los integrantes del Taller Pinquén, así como el Grupo Coral Loma Alta y Coral Encanto, bajo la dirección de Rodolfo Porta.

Con velas encendidas iluminando la plaza y renovando una vez más la esperanza, los fieles disfrutaron de una sutil puesta, que finalizó con la palabra del Padre Nicolás y el rezo del Padre Nuestro.