piccoloUna lectora nos envía esta carta para compartir:

Homenaje cero

Hace unos años, una inquieta Comisión de personas interesadas por el Motociclismo, armaron “de cero” una pista y propusieron el nombre de mi abuelo, “Francisco Pancho Píccolo”, para ese predio.

Recuerdo las emocionadas palabras de mi madre el día de su inauguración, tras largas jornadas de muy arduo trabajo. También recuerdo que mi familia contribuyó para la primera Copa o Trofeo que se entregara allí. El Premio se llamó “Francisco Píccolo”. Mi abuela Elena, esposa de Pancho, aún vivía en ese entonces. Y se emocionó mucho con el reconocimiento.

Al cabo de un tiempo, en un lamentable accidente, fallece Adrián Bocha Gavatorta, y surgió la idea de llamar al circuito con su nombre, manteniendo el nombre del Predio: “Francisco Pancho Píccolo”.

Pocos días atrás, y a través de medios locales, nos enteramos de que le cambiaron el nombre al Predio, fruto de una decisión de la nueva comisión.

Que quede bien claro: El nuevo nombre, no es sólo eso: Es el nombre de una PERSONA. Y como tal, merece el mayor de los respetos. Es más; aún sin conocerlo, mi familia y yo sentimos cariño por todo aquel que comparta o haya compartido lo que para mi abuelo fue su gran pasión. Así que, por favor, no nos malentiendan. Seguramente si esta persona fue considerado al juicio de otras para recibir este homenaje, es porque se lo ganó en buena ley. Nuestros más profundos y sinceros respetos a la familia Traggiai.

Este mensaje va dirigido a otros. A quienes decidieron esto sin tener siquiera la delicadeza de informarnos, aunque sea, a través de una notita. Pensamos que, aunque la locación del predio haya cambiado, un nombre es identidad y homenaje. Y sentimos que han lastimado la memoria de mi abuelo.

Duele. Lastima. Hiere el alma y los recuerdos.

Caballero del deporte…” Así comenzaba el texto de uno de los tantos títulos y diplomas que mi abuelo ganó.

Para mí, y para mi familia, fue y es ante todo, un Caballero de la Vida.

Nadie merece esto.

Porque simplemente, esto NO SE HACE. O, al menos, no se hace de este modo.

Ojalá se aprenda.

Ojalá la Buena Educación gane la batalla.

Y a vos, “Tato” (como te llamábamos tus nietos), sólo me queda pedirte perdón. Fuiste y sos una gloriosa leyenda del deporte de mi ciudad. La que ayer te dio. La misma que hoy te quita”.

Marcela Pochettino, (DNI 18224762),

en nombre de toda la familia de Pancho Píccolo (sus hijas, María Elena y Betty, su yerno, Miguel Mosconi, y sus nietos, Diana y Valeria Pochettino y Maximiliano Mosconi)