carta del lector“EL VOTO ES SECRETO PERO LA IGNORANCIA NO SE PUEDE OCULTAR”

“Estimados periodistas de Galvezhoy.com:
Quería compartir con ustedes y a través suyo con toda la comunidad galvense, un hecho triste y desafortunado que nos tocó vivir a mí y a mi familia el pasado domingo en el marco del acto comicial.

Tengo un hijo de 6 años, Máximo, que ha estado viviendo intensamente, debido a su curiosidad y entusiasmo, el clima de las elecciones desde que en la escuela (él va a 1er. grado del Colegio del Calvario) y a raíz de la efeméride del 24 de marzo, reconocieron el concepto de Democracia. La seño les estuvo hablando de su significado y nos pidió que en casa charlemos el tema, cosa que hicimos con mucho gusto, y que él comprendió muy bien. Le dijimos que precisamente este año íbamos a tener la posibilidad y el derecho de elegir a quienes nos van a gobernar por medio del voto, el mayor acto de representatividad de la Democracia. Entusiasmado, pidió acompañarnos para ver cómo se hacía, y obviamente le dijimos que sí, que tenía que esperar a que llegue ese día.

Cuando por fin llegó el domingo 19 de abril, nos recordó a su papá y su mamá que teníamos la obligación y el derecho de ir a votar, y que le habíamos prometido llevarlo para ver cómo se hacía para cuando sea grande y le toque a él.

Me acompañó hasta la Escuela Nº 6035, Mesa Nº 6698. Cuando entramos había 8 personas, entre Presidente de Mesa y Fiscales a cargo de esta mesa. Ahí le mostré a Máximo cómo se entregaba el DNI, vió cómo me buscaron en el Padrón, e inclusive escuchó cómo muy amablemente la Presidente de Mesa me preguntó si necesitaba ayuda para entender cómo se votaba y cómo se doblaba el papel. Lo de la doblada del papel me lo preguntó 2 veces, y se ve que tenía mucho entusiasmo en enseñarme porque a pesar que le dije que sabía cómo hacerlo, de todos modos me lo explicó.

Hasta ahí todo bien. Éramos una ciudadana y un ciudadanito asistiendo a un importante ejercicio cívico.
Pero cuando me dirijo a un box a proceder con mi votación, y le digo “Maxi, vení, acompañá a mamá por acá”, escucho una de las voces de estas 8 personas a cargo de la mesa que dice “ No, él no puede…”, a lo cual me doy vuelta y le pregunto por qué. Se empiezan a mirar entre todas, como buscando una respuesta, hasta que salta una y dice: “porque tenés que pasar sola a votar”, a lo cual le contesto “no, no es así, además yo le dije que le iba a mostrar cómo se hacía”. Empiezan entre todas a decir “No, no, no se puede mami… EL VOTO ES SECRETO”.

Yo, a la vista de tanta ignorancia pero sin ganas de ponerme a discutir, las miré con cara de incomprensión, y para no armar problemas, lo tomé de los hombros a mi hijo y le dije “Bueno, Maxi, esperame acá, que yo ya salgo”, y le indiqué que se siente en una silla al costado.

A los pocos segundos de sentarme en mi box, empiezo a escuchar sollozos. Era mi hijo que estaba llorando despacito y con vergüenza. Le pregunto “Maxi, vos estás llorando?” Me dice, “Si, mamá me quiero ir de acá” y empieza a llorar cada vez más desconsolado. Yo trataba entre la bronca y las ganas de consolar a mi hijo, de terminar de marcar mis candidatos y doblar perfectamente los papeles, como tanto me había recomendado la Presidente de Mesa. En eso escucho a una señora que estaba votando en otro box que les dice “Chicas… ese nene ni siquiera sabe leer!!” . Y una de la voces de la mesa se dirige a mi hijo diciendo “Disculpá, chiquito, pero es la Ley…”, cosa que hizo llorar aún más a mi hijo.

Ahí mismo salí de mi box, justo también apareció mi marido que había terminado de votar en la mesa de al lado y pudo consolar a Maxi, y mientras ponía los votos en las urnas, les dije las “autoridades” de la mesa. “Ustedes lo que acaban de hacer es una “burrada”, una burrada en todo sentido. No sólo no saben lo que hacen, sino que lo hacen mal, y dicen que es la Ley. Para que sepan y aprendan, el voto es secreto en tanto que yo no debo hacer público a quién voté o voy a votar dentro de este ámbito, es una obligación pero también un derecho, que nada tiene que ver con que mi hijo vea a quién voto, que de hecho ya sabía a quién iba a votar mucho antes de venir acá, porque es mi hijo. Pero ustedes, han cometido una estúpida burrada, haciéndole sentir a un niño de 6 años que había hecho algo mal o fuera de la ley, cuando en realidad estaba haciendo algo bien”.

La respuesta fue “es lo que nos enseñaron en la capacitación”, una burda mentira que repetían las ocho como excusa. Otra sostenía que “era la Ley”, a lo que mi marido se acerca y le dice “Decí que es lo que a vos te parece, pero por favor, no sigas repitiendo que es la Ley, porque no es así, tenés que informarte antes de sentarte acá, y si no sabés, preguntá.”

Nos fuimos, con Maxi llorando, y repitiendo “Es horrible votar, mamá…nunca quiero venir a votar”. Hermoso todo.
Después en casa, nos costó remontar el mal momento, pero como siempre lo hacemos, usamos estas cosas que pasan para mostrarle a Maxi los errores de la sociedad, y el peligro de la ignorancia. Y para demostrarle lo importante que es votar “bien”, con responsabilidad de ver a quién elegimos. Para participar e intentar que cosas como ésta no sucedan, porque en una sociedad hay algo peor que un ignorante: un ignorante con un poco de poder.

 

Laura Gabriela Beltrán
DNI 22.732.513