Sorgo de alepo en un sembradío de soja.

La consolidación del modelo productivo basado en la ausencia de labranzas, el empleo de glifosato como herbicida casi exclusivo tanto para barbechos como para cultivos y las escasas o nulas rotaciones con soja (RR) como cultivo predominante, trajeron como consecuencia inmediata una disminución en la diversidad productiva y una reducción sustancial en la abundancia de numerosas especies de malezas.
Sin embargo, como resultado de un proceso de adaptación a la fuerte presión de selección ejercida por el uso de glifosato se verificó en estos últimos años un incremento en la abundancia de especies capaces de sobrevivir a aplicaciones con dosis normales de este principio activo: “malezas tolerantes a glifosato”.

Sorgo de alepo (Sorghum halepense), resistente a glifosato

En nuestro país, el primer caso de resistencia a glifosato se confirmó en el año 2005 en biotipos de sorgo de Alepo (Sorghum halepense). Las primeras deficiencias en el control con glifosato se observaron en las provincias de Salta y Tucumán, en el año 2003 y experimentos realizados durante 2004 y 2005 corroboraron la resistencia a ese principio activo. Investigaciones recientes permiten asegurar que el número de casos de sorgo de Alepo resistente a glifosato está aumentando y el área de distribución de los mismos incluye la región sojera núcleo.
En nuestra zona en la campaña 2007-2008 se observó Sorgo de Alepo resistente a glifosato en algunos pocos campos de nuestra zona y en la presente campaña 2010-2011 se observa una rápida diseminación de esta maleza resistente  a varios campos de la zona.
Con el fin de controlar poblaciones de sorgo de Alepo resistente a glifosato se deberían realizar al menos dos tratamientos anuales con un graminicida (en primavera, previo a la siembra del cultivo y en post emergencia durante el cultivo). Por lo tanto, al costo del glifosato, que seguramente se utilizará para el control de las restantes malezas, deberíamos adicionar el del graminicida, por lo que, la presencia de una sola maleza resistente a glifosato duplicaría el costo de herbicidas para el cultivo de soja por unidad de superficie afectada.

Gramilla de rastrojo, capín del arroz (Echinochloa colona)

En el centro geográfico de la provincia de Santa Fe, a partir de la campaña  2005/2006 se comenzó a informar de algunos casos de poblaciones de capín con baja susceptibilidad a glifosato aplicado en dosis estándar 2 a 3 l/ha de glifosato. El centro de esta área está ubicado en la intersección de la ruta nacional N° 34 con la ruta provincial N° 19. Se hizo un relevamiento de sobre la zona en un área de dispersión de 950 km2 y se detectó un área afectada de aproximadamente 90has. En general, se registraron en lotes con más de 5 años de monocultivo de soja y con glifosato como herbicida principal, no obstante también se ha detectado este problema en lotes agrícolas con rotación de cultivos. Los relevamientos realizados permitieron detectar alrededor de 10 focos. También se ha informado de casos sospechosos en Armstrong (Santa Fe) así como en las provincias de Santiago del Estero y  Tucumán.

Cómo enfrentar la situación
 
Frente a la posibilidad de que se manifieste este problema no debemos alarmarnos, sí estar alerta y tener en cuenta que la prevención es la actitud más apropiada para evitar el desarrollo de resistencia a herbicidas.
Entre las medidas de prevención más importantes podemos citar:
Ø Plan de rotación de cultivos.
Ø Rotación de herbicidas con distintos modos de acción y volver a utilizar  herbicida preemergente residual sistémico como es el caso de Imazetapir,  Acetoclor,  Metolaclor, Trifluralina,  etc
Ø Evitar el ingreso al campo de propágulos (semillas o rizomas) de sorgo de Alepo  resistente.(revisar la entrada de máquinas que han trabajado en campos infectados).
Ø Recorrer los lotes para monitorear las malezas presentes y detectar escapes para destruirlos y evitar que se propaguen. Para destruir las plantas de sorgo resistentes se debería ir antes de la floración con pala para extraer los rizomas, colocarlos en bolsa para luego calcinarlos. 
Ø Llevar un registro minucioso de los herbicidas utilizados durante cada campaña y las dosis aplicadas (evitar abusos y superposición de tratamientos con herbicidas de modo de acción similar).
Ø Moderación en los tratamientos de control químico de malezas en banquinas y áreas no cultivadas, a fin de dejar biotipos susceptibles.

Es necesario que todos los actores involucrados en el proceso productivo tomen conciencia de los problemas que pueden generarse a través del uso inadecuado de la tecnología.  El empleo en forma racional de las excelentes herramientas de control disponibles permitirá prolongar su utilización en el tiempo y aumentar, en forma sustentable, los actuales niveles de producción.

                                                                                                INTA GALVEZ

Fuente de información: trabajos presentados por. Juan C. Papa (Técnico del Grupo de Trabajo Protección Vegetal de la EEA Oliveros del INTA.)  , Daniel Tuesca –Luisa Nisenshon – Damián Basigaluppo (Docentes e Investigadores de la Cátedra de Malezas de la Facultad de Ciencias Agrarias de Rosario).