El sábado se desarrolló en Gálvez el 1er. Congreso de Educación Emocional y Neurociencias, si bien la actividad se inició el día viernes, con un taller dictado en la Biblioteca Popular “Dr. Andrés Egaña” por la profesora Analía Ceci, especialista en Neuroaprendizaje.

En diálogo con los medios locales, Analía comentó que su experiencia con la neurociencia comenzó hace cuatro años luego de la explosión del edificio de calle Salta 2141 por una pérdida de gas, “donde resulté afectada con una disminución de la audición… Eso me generó la necesidad de buscar nuevos horizontes laborales y cuando uno ama a la docencia, no podés verte lejos de un salón de clases y de los alumnos”.

A partir de allí “me dediqué mucho a estudiar y a investigar en neuroaprendizaje, que es cuando la neurociencia se dedica a estudiar el cerebro, a saber cómo aprendemos y a cómo diseñar clases a favor del aprendizaje del cerebro, teniendo en cuenta que cada persona tiene una forma distinta de aprender”, por lo que se definió como investigadora “part time” y autodidacta “full time”.

Analía también hizo una maestría en Inteligencia Emocional Educativa: “Venimos armando propuestas para formar y educar a docentes, llegar a colegios con talleres de workshops lúdicos en los que aprendemos a través de una dinámica de juegos”. Al momento de analizar estos talleres para aprender jugando, entendió que “impactan en forma positiva porque todo lo que hemos aprendido cuando teníamos 3, 4, 5, 6, 10 u 11 años, lo que aprendimos fue jugando... Aprendíamos a socializar, a poner límites, a manejar nuestra propia frustración, a colaborar, a trabajar en equipos, a respetarnos y respetar. Entonces, en algún momento dejamos de aprender jugando, quizás por el sistema educativo o porque la sociedad nos dijo que teníamos que hacerlo de una forma distinta”, por lo que se transmitió en el workshop es que “con actividades sumamente accesibles, prácticamente sin recursos económicos, podemos jugar y aprender“. Un dato interesante, añadió la docente, es que “con el juego se libera dopamina, que todos sabemos es ese neurotransmisor que nos hace sentir placer y alegría, lo que las mujeres conocemos a través del chocolate”.

En la actualidad, Analía está intentando conseguir el respaldo necesario para “armar una Fundación Educativa que nos permita llegar a todos los educadores de todos los niveles con esta propuesta de neuroaprendizaje, de inteligencia emocional educativa, de lo que es la inteligencia sistémica que es tener presente que lo que hago y digo tendrá impacto en el otro en un corto, mediano o largo plazo, y eso los docentes lo debemos tener en cuenta cuando estamos frente a un aula. Lo que hagamos o digamos va a causar una consecuencia, ojalá que favorable, y otra no en nuestros alumnos”.