Se desarrolló el pasado viernes. Más de un centenar de docentes festejó su día con show, música, regalos y muy buena onda hasta pasadas las 3 de la mañana, donde las seños seguían entonando canciones a puro karaoke.
Desde la entidad, agradecen a toda la gente que colaboró para que esa noche sea realmente una fiesta, y quedó hecha la promesa de muchas más fiestas como ésta. (Agradecemos las fotos a Anahí Ramírez)
En el Día del Maestro
La escritora Susana Ballaris nos envía este escrito, y lo compartimos con los lectores de GálvezHoy.
Fue allí, justamente en el primer minuto. Cuando pensé: ¿Quién fue aquel primer niño o la primera niña que me tendió su ramo de flores, “esas” cortadas de algún campo o de algún jardín dormido?¿Quién fue el primer niño o primera niña que puso en mis bolsillos la primera figurita escrita con letra despareja donde bailoteaba un ‘te quiero seño’?. Y allí comencé este diálogo durante toda la noche contigo. Tenía que terminarlo antes del amanecer, mientras todos dormían. Y que nadie descubriera mi secreto.
¿Desde dónde venías con tus carcajadas llenas de frutas sanas jugosas de aguas frescas y no contaminadas y con el aire bailoteando en tu carita de un siempre primavera?. Ay, el aire. Ese aire envuelto en un fino papel transparente.
Estoy medio asustada. Pasan por las veredas muchas personas en sobretodos largos y cuellos altos. Llevan escondidos datos de muchos egos que nadie puede descubrir ni copiar. Son los adultos y tienen un objetivo claro. Mirar fijamente durante todo el tiempo su ombligo particular. De esta manera, hacen caso omiso de las otras personas llamadas: “niños”.
Pero, debo seguir con mi diálogo interior. Niño: ¿cuándo fue el momento exacto en que dejaron de darte libertad para andar por las calles de tu universo, sin miedo, sin tapujos ni dobles acondicionamientos y grandes competencias? ¿Cuándo dejaste de andar con tus zapatillas enganchadas de pasto y las manos llenas de elementos alegres y con tus rodillas rojas de tanto jugar? ¿Cuándo limitaron tu paso por los baldíos y taparon de sol tus patios, tus esquinas y las orillas de los ríos y los parques y tu pedacito en la vereda?.
Ya son las tres de la mañana y no tengo mucho tiempo. Debo tirar mi carta en el buzón del facebook antes del amanecer.
¿Dónde estás?, te busco como en aquel entonces cuando me pintaste el guardapolvo con el rojo y el violeta de tus flores y me pusiste como una hoja en el viento tu primer papelito en uno de mis bolsillos, me heriste como maestra para toda la vida.
¿Sabes?, debo encontrarte para que juntos ” tú y yo” durante la noche abramos un aula y una ventana y nos pongamos a preparar un brebaje sano para limpiar el planeta, para que las esquinas ni a la vuelta de las otras esquinas no sean zonas agazapadas; para que las tardes vuelvan a tener el tiempo de los padres simples y el pan con manteca y el aroma a siempre amigos y que puedas caminar al pasito con tu carcajada al viento y tu boca llena de huequitos sin dientes y robes una flor a un jardín que se hace el dormido . Y la escritura esté en todas partes. Que escribas con tizas y lápices de colores en los suelos, carteles, cartas y sobres, hojas sin rayas y con rayas, porque aprendiste a leer y los ojos se te florecieron de sabiduría. Y todos sabios por igual. Con una sabiduría humilde, plena, la de un corazón normal sin tantas pretensiones solo el de poder escribir y leer como un sabio que lleva dentro de sí toda la savia de los líquidos lluvias limpias y el aire sin contaminar.
El reloj ha tocado las cuatro y treinta. Comienzo a filosofar que los adultos no sabemos a ciencia cierta qué es un niño. En la generalidad, las personas no sabemos el concepto de la infancia y como padres en la época en que más nos equivocamos es cuando el niño es exactamente “niño”.
¿Hola? ¿Estás allí? Ven, ven vamos a sentarnos muy juntitos frente al escritorio el que mira al sauce llorón. Pongamos toda nuestra creatividad e inventemos un brebaje embriagante que haga un mundo nuevo para tí. Acércate más. Te siento tan cerquita con tu olor a niño-niña. Tu cabeza se está cayendo sobre mi hombro y cuando te miro me pongo a llorar porque te extraño. Extraño mis bolsillos llenos de florcitas y papelitos escritos por tus dedos cortos, extraño ser maestra con la ventana abierta jugando a cazar las palabras y riéndonos de todo. ¿te acuerdas? Cuando yo llegaba y les preguntaba: ¿Quién se llama Don Pancracio?¿ Don Torcuato? y vuestras boquitas desdentadas se reían. se reían y parecían el sonido de violines para mi alma innata.
¿Quién te dice, que al amanecer los adultos te vean pasar y digan:- Oh, ahí va un niño. Está comprobado. Es un ser muy diferente a nosotros los adultos. Nadie puede quitarle sus derechos, su libertad, su carcajada, su juego, y hasta su vida. Y puede saborear con algún caramelo especial de chocolate, el arte de saber leer y escribir. Y puede cortar cualquier florcita para llevar a su maestra siempre y cuando el campo o el jardín se haga el dormido. Eso sí, una flor silvestre, que es la más linda.Confirmado. Firmado. Sellado. Desde hoy será un derecho argentino iluminado por un brebaje especial, único, secreto, el más puro y el más potente: el del amor.
Sepan disculpar puede haber errores de mirada, pero no olviden que soy simplemente una adulta, como todos los adultos. Los minutos corren y debo tirar mi carta en el buzón del facebook. Y segundo, el niño se ha quedado dormido, duerme plácidamente sobre mi hombro.
Susana Ballaris
Fui docente en la ciudad de Gálvez y en su zona aledaña – Provincia de Santa Fe
Sin edad ni tiempos ni límites ni voces reprimidas y con entera libertad. Ah, eso sí, me gusta ser maestra, narrar cuentos y escribir.
Y jugar con tres nietos Joaquín, Juan Facundo y Lorenzo!!!!!!
































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