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CLINICA ATILRA

Carta del Lector

 

Mi nombre es Silvia Analía Martínez, mamá de Tomás Agustín Bonfietti, de 1 año y 9 meses.
Durante el fin de semana comprendido entre los días 17 y 18 del corriente mes, llevo a Tomás junto a mi esposo a la guardia de Sanatorios Integrados porque el bebé se encontraba con diarrea. Allí fuimos atendidos por la Dra. de guardia, que era Jorgelina Lucero Matrícula Nº 17043, y al revisar a Tomás me dice que le diera de beber Gatorade, agua y té. Regresamos a casa y comencé a darle al nene lo que esta doctora me había dicho. Pasadas 2 horas, las diarreas de Tomás eran más abundantes y seguidas, así que decidimos volver a llevarlo, ella nos atendió y nos encontramos con la misma respuesta: dale Gatorade, agua y té. Tomás continuaba igual.
El domingo lo volvimos a llevar, ya las deposiciones eran acuosas, por lo que ella decide, a pesar de no ser conveniente, internar a Tomás, porque podría agarrarse cualquier virus en el sanatorio. A todo esto eran las 18 hs. cuando decidió dejarlo en observación, en ese momento nos dice a mi marido y a mí “vamos a hidratar al nene”. ¿Cuál fue la hidratación en el sanatorio? Gatorade y agua, el suero no existía. Tengo que agradecer a una enfermera que apareció en la habitación y vio mal a mi hijo y me preguntó si le habían colocado suero, a lo que respondí “no”, e inmediatamente fue a buscar a la Dra. Lucero, la misma no había aparecido desde que el nene estaba internado, lo controló y le hizo colocar suero y sacarle análisis. Pasada una hora, estaban los resultados de los mismos, y había algo que no estaba bien, por lo que decidió trasladar al nene a Santa Fe.
Fuimos derivados al Sanatorio Americano, mientras tanto no había médico para acompañarme en la ambulancia, hasta que se hace presente el Dr. Stetler, que habló con nosotros y me dijo que él esperaría un día más para ver cómo seguía Tomás. Yo le dije que no, que lo llevaba a Santa Fe, y me respondió que acompañarme tenía un costo para nosotros de $200, yo le dije que bueno, y en ese momento no se lo pagué porque no tenía el dinero.
Llegamos al Sanatorio Americano alrededor de las 2 de la madrugada del día lunes 19, donde me esperaban una doctora y un enfermero. Al ver a Tomás, me preguntaron si era un nene que tenía problemas neurológicos, a lo que contesto que no, y pregunto por qué. Tomi ya no sostenía su cabecita, tenía los ojitos hundidos, la mirada perdida, las manitos y los pies fríos. Tomás no respondía, por lo que deciden después de hacerle las primeras reanimaciones, trasladarlo al Hospital de Niños. Llamaron urgente a una ambulancia del 107 que me llevó al hospital, y cuando llegamos, en la parte de emergencia me estaban esperando los médicos, porque ya habían sido informados de la gravedad del cuadro que llevaba mi hijo.
Una vez allí, le hacen todas las reanimaciones necesarias por el estado en que se encontraba el nene. Fue internado en terapia intensiva, en estado grave, en estado de coma. Mi hijo había sufrido un SHOCK HIPOVOLEMICO CON DISTORSIÓN DEL METABOLISMO, todo esto debido a la negligencia de la Dra. JORGELINA LUCERO MAT. Nº 17043, que se encontraba de guardia en Sanatorios Integrados.
Los médicos del Hospital de Niños fueron muy claros: el estado de Tomás era grave y este shock podía afectar algún órgano, gracias a Dios no fue así. Mi hijo estuvo en coma hasta el día martes, nosotros estábamos desesperados de verlo en el estado que se encontraba, pero Dios, la Santísima Virgen y su angelito de la guarda lo ayudaron. Al salir de terapia pasó a una habitación con otros niños donde se le realizaban todos los controles que el estado del nene ameritaba, y hoy Tomi está nuevamente con nosotros, recuperándose de a poco.
Agradezco de todo corazón a la Dra. del Sanatorio Americano, al enfermero, a los doctores que me recibieron en emergencia en el Hospital de Niños “Dr. Orlando Alassia”, a los Doctores y enfermeros de Terapia Intensiva, a los Doctores y enfermeros del CIM 2 del mismo hospital por salvar y cuidar a mi hijo, a todos aquellos que estuvieron presentes en esta situación difícil que nos tocó vivir, a familiares, a mi prima Leda y su flia., que fue mi principal apoyo, a los amigos y compañeros de trabajo de mi esposo Daniel, a mis amigas y compañeras docentes y no docentes, al personal directivo de la Escuela 877, a todos ellos gracias, gracias por estar en estos momentos junto a nosotros.
La decisión de dar a conocer lo que nos pasó con Tomás no persigue un objetivo económico como se puede pensar. Simplemente quiero que se sepa esto para que no vuelva ocurrir con nadie más y que se revea en Sanatorios Integrados, los médicos que colocan de guardia y el perjuicio que los mismos pueden ocasionar en una vida por no saber manejar la situación.

                                                                                      
                                           Silvia Analía Martínez
                                           D.N.I. Nº 17.096.384
                                           Chubut 167- M3 Dpto 30 PB – Gálvez